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Los probióticos y sus declaraciones de propiedades saludables

Alrededor de 1,5 kilogramos del peso corporal proviene de las bacterias que viven en nuestro interior, formando lo que se denomina microbiota, que podría considerarse, en sí mismo, un órgano muy especializado.

Las bacterias que constituyen la microbiota se encuentran principalmente en la piel, nariz, boca, garganta, vagina e intestino grueso, y afectan en gran medida a su correcto funcionamiento. Pero ¿es posible modificar el contenido de nuestra microbiota mediante la administración de microorganismos externos?

¿Qué son los probióticos?

De acuerdo con la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades apropiadas, confieren al huésped un beneficio para la salud.

Los microorganimos probióticos y sus efectos sobre la salud se han estudiado en profundidad durante las últimas décadas, pero todavía hay muchas dudas sobre su mecanismo de acción y sobre la eficacia y seguridad de su administración.

Regulación actual sobre los probióticos

En la Unión Europea los probióticos se encuentran regulados como alimentos funcionales, y desde la entrada en vigor del Reglamento 1924/2006 sobre propiedades nutricionales y saludables y el Reglamento 432/2012 que autoriza una lista de declaraciones de propiedades saludables, la información que los productos comercializados pueden exhibir en su etiquetado se ha visto muy restringida.

Para llegar a adoptar la lista de propiedades autorizadas por la Comisión Europea, los conocidos como “health claims”, se evaluaron 44.000 solicitudes presentadas por los Estados miembros, de las que sólo 222 fueron finalmente aprobadas, ninguna correspondiente a un probiótico.

Posteriormente, se han presentado ante la European Food Safety Authority (EFSA) más de 300 solicitudes de propiedades saludables asociadas a probióticos, alegándose más de 60 efectos beneficiosos, pero por el momento, en Europa no está autorizada ninguna propiedad saludable relacionada con un alimento probiótico.

Los motivos de rechazo de los diferentes dosieres han sido principalmente: que los microorganismos implicados en el efecto no estaban bien identificados, que las alegaciones no estaban bien definidas o no se consideraba que supusieran un beneficio para la salud, o que no se contaba con estudios clínicos en humanos o sus resultados no eran concluyentes.

Por tanto, en la Unión Europea no está autorizado realizar ningún reclamo publicitario en relación con el uso de probióticos y la mejora de la salud en individuos sanos.

Es más, la EFSA considera que el propio término probiótico es ya una alegación de propiedades saludables que los consumidores pueden asociar con beneficios para la salud, y por tanto, no está autorizado que ningún alimento ostente dicha denominación.

Fuente: European Food Safety Authority
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